Mostrando entradas con la etiqueta LA INSPECCIÓN OCULAR DEL LUGAR DEL ACCIDENTE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LA INSPECCIÓN OCULAR DEL LUGAR DEL ACCIDENTE. Mostrar todas las entradas

10/7/07

Características y estado de la vía.


Además de la localización y la descripción de la vía o encuentro de vías en el que se produzca el accidente, es importante poner de manifiesto y describir algunos otros elementos y factores de la vía que servirán para conocer la forma en la que se produjo el accidente. Entre esos otros datos de vital importancia se encuentra el régimen de circulación de la vía. Normalmente la forma en la que se produzca el accidente dependerá en gran medida del número de sentidos con el que cuente la vía y de cual sea el régimen de circulación de las vías. En vías de un solo sentido predominaran los accidentes por alcance por ejemplo, mientras que en vías de dos sentidos de circulación podremos encontrar accidentes por alcance o colisiones frontales. En las intersecciones y confluencias de vías también será importante determinar el régimen de circulación de cada vía. Así por ejemplo, en una intersección de dos vías en forma de cruz habrá que especificar si existen doce direcciones, es decir, si en cada vía es posible realizar cambios de dirección tanto a la izquierda como a la derecha, como seguir al frente, o si, en cambio, existe alguna restricción, bien por la existencia de alguna dirección prohibida o por la existencia de algún giro prohibido. Si, en cambio, la intersección se encuentra regulada por una “rotonda”, habrá que determinar el número de vías que acceden a la glorieta y si tienen uno o dos sentidos de circulación y cuantos carriles existen en la propia glorieta.

De la misma forma hay que especificar el número de carriles con que cuente la vía para cada sentido de circulación y si existe o no señales horizontales de separación y de delimitación de los carriles. En cuanto a la separación de sentidos será necesario hacer constar si existe separación mediante señales horizontales y de que tipo, o si existen elementos físicos que separen los sentidos, tales como medianas, setos, bordillos, etc, o si en lugar de una sola calzada existe una para cada sentido. Finalmente, en este mismo ámbito, habrá que describir si existe anexo a la vía pistas para ciclistas o carriles para vehículos especiales, por ejemplo, para vehículos lentos, carril bus o carriles reservados para taxis u otro servicio público.

Tanto la calzada de rodadura, como cada carril de circulación deberán ser convenientemente medidos y se hará constar si existen aceras, con sus dimensiones; arcenes, también con sus dimensiones y su practicabilidad y cunetas. Si existieran elementos físicos que separe los sentidos de circulación, se describirán su características y se establecerán sus dimensiones. Por último, si existieran isletas, se determinarán su dimensiones y forma.

También influirá de forma significativa en la forma de producirse el accidente y en su gravedad el tipo de pavimento del lugar y los accidentes físicos existentes en la superficie de la vía, por lo que será necesario describir tanto el tipo de pavimento del lugar en el que se produce el accidente, si se trata de asfalto, cemento, adoquinado, solería o macadán o si se trata de una vía no asfaltada, como el estado en el que se encuentra la superficie. Cuando la calzada se encuentra húmeda, por ejemplo en las primeras lluvias, el agua no habrá llegado a arrastrar el polvo acumulado sobre la superficie y no habrá limpiado los restos de combustibles y aceites, lo que la hará sumamente deslizante. La calzada puede encontrarse mojada y si la lluvia es abundante, el agua se podrá acumular sobre la superficie de la calzada, si no cuenta con un sistema eficaz de drenaje, por falta de bombeo o por defectos de la superficie, pudiendo provocar una falta de adherencia y el fenómeno conocido como aquaplaning. Otras deficiencias pueda presentar la vía también pueden contribuir a la producción del accidente, por ejemplo, la existencia de barro; nieve o placas de hielo; hojas secas; gravilla suelta, etc. Todos estos factores influirán en la adherencia de la superficie, por lo que cuando se vaya a tratar de reconstruir el accidente habrá que tenerlos en cuenta para establecer el coeficiente de fricción de la vía.

En cuanto a los accidentes que podamos encontrarnos en la calzada, bien en su estructura o bien en su trazado, podríamos encontrarnos con la existencia de baches, que son quiebras del pavimento con una determinada profundidad y afectando a un determinada área de la vía. Los baches pueden presentar bordes cortantes por defectos de la estructura o por desgaste. Este tipo de daños sobre la superficie pueden hacer perder el control de la dirección del vehículo si su anchura, longitud y profundidad es superior a la zona de rodadura de las ruedas del vehículo.. También es posible encontrarnos con la existencia de lomos o resaltes en el pavimento, bien por defectos de la vía, bien porque dichos elementos hayan sido instalados para reducir la velocidad de la vía, en muchas ocasiones sin que estén debidamente señalizados, o badenes que serian depresiones de la superficie en corto espacio de terreno, también debidos a la existencia de deficiencias en la estructura de la vía o instalados para permitir el paso de agua sobre la calzada. Este tipo de accidentes también pueden influir en el control del vehículo y provocar que se produzca el accidente de tráfico.

25/5/07

Localización y descripción de la vía.

El primer elemento que hay que identificar y localizar es el lugar exacto en el que se produjo el accidente. Es preciso especificar si se trata de una carretera o de una calle y anotar la nomenclatura o el nombre, así como el punto exacto haciendo referencia a elementos fijos de identificación como por ejemplo, mojones kilométricos, localización de determinadas edificaciones, puentes, etc, así como establecer el punto kilométrico, si se trata de una carretera urbana o interurbana, o el número de vivienda mas próximo, si se trata de una vía urbana. Esta identificación y localización precisa del lugar del accidente permitirá a los investigadores que hayan intervenido o a otros que puedan intervenir en el futuro volver al lugar exacto para continuar con la investigación si fuera preciso.

También, como complemento a la localización del lugar del accidente, es necesario establecer la categoría o clase de vía en la que se produjo el accidente, especificando si se trata de una carretera nacional, comarcal, local o un camino vecinal; si se trata de una travesía; si se trata de una vía principal o secundaria; si es una avenida o una calle convencional o si se trata de una plaza o una glorieta.

Es fundamental realizar una descripción de la vía lo mas detallada posible especificando sus principales características geométricas. Si se trata de una vía recta se debe anotar la longitud total del tramo recto, especificando la distancia existente entre el lugar del accidente y los puntos o lugares en los que la vía cambia de dirección. Si la vía tiene un desarrollo en llano, es decir, sin inclinación, nos interesaría conocer si la calzada presenta bombeo, es decir, si la vía presenta planos con inclinación lateral, y el grado de inclinación. Si en cambio la vía presenta alguna inclinación longitudinal, (pendiente o rampa), nos interesará conocer el grado de inclinación. Dicha inclinación suele fijarse en tanto por ciento, es decir, la altura que adquiere la vía medida en metros, por cada cien metros de recorrido longitudinal. Igualmente hay que precisar el sentido de inclinación, positivo en caso de pendientes y negativo en el supuesto de rampas. Para la medición de la inclinación de la vía, ya sea en el plano longitudinal ya sea en los planos laterales, se pueden utilizar clinómetros o, en su defecto, niveles. Cuando dos tramos de vía con sentidos de inclinación distintos se encuentran es importante determinar la inclinación de cada tramo y la posibilidad de que debido a dicho cambio de inclinación pueda existir reducción de visibilidad o bien la existencia de badenes.

Si el tramo de vía presenta un trazado curvo interesará conocer, en primer lugar, el radio de la curva, teniendo en cuenta que el radio de la curva coincidirá con el radio de la circunferencia en la que la curva se encuentre inscrita y teniendo en cuenta que en el trazado total de la curva puede existir distintos radios o radios variables. En segundo lugar interesa conocer el “grado” de la curva, que es la desviación que presenta la vía y es la medida del ángulo formado por los dos tramos de la vía que se encuentran en la curva. Y en tercer lugar, interesa conocer las inclinaciones, tanto la inclinación longitudinal igual que en los tramos rectos, como la existencia o no de peralte.

Si en el lugar se produjera el encuentro de dos o mas vías al mismo nivel, habrá que especificar si ambas vías son de similares o distintas características, es decir, calzadas para el tráfico de vehículos o vía férrea. En este último caso si en el paso a nivel existen o no barreras. También es necesario determinar el tipo de intersección, su forma, es decir, si las vías convergen en cruz o en equis describiendo las posibles desalineaciones que puedan presentar las vías que se crucen mediante las correspondientes medidas de desalineación; si una vía confluye en la otra, especificando el ángulo que formen dichas vías y si la vía que confluye se encuentra a la derecha o a la izquierda, según un determinado sentido de referencia que adoptaremos a tal fin, o bien si se trata de una glorieta en la que la circulación siga un régimen circular, o finalmente si nos encontramos en una vía que enlaza o que une otras vías.

26/4/07

INSPECCIÓN OCULAR DEL LUGAR DEL ACCIDENTE (Uno)

Ya hemos visto que en los accidentes de tráfico concurren diversas causas, (mecánicas, ambientales, de la vía, etc), que hay que investigar. El objeto de la investigación del accidente trata de responder a las preguntas: qué, cómo y por qué se produjo el accidente. Para conseguir este objetivo se utilizan diversos procedimientos, por un lado el estudio de las declaraciones de testigos e implicados y en segundo lugar la investigación en sentido específico o investigación técnica. No es posible descartar la importancia que tiene en el proceso de investigación las declaraciones y manifestaciones, tanto de implicados como de testigos, pero se debe tener en cuenta que sólo se pueden obtener conclusiones con valor técnico de la investigación específica, por ello es de tanta importancia que el personal que se dedique a estas labores cuente con una formación especializada en este tipo de tareas.

Los accidentes no suelen ser neutros, es decir, vehículos e implicados suelen dejar determinadas señales físicas en la vía, en los propios vehículos y en las personas implicadas, cuya reseña y puesta de manifiesto podrá contribuir a esclarecer cómo se produjo el accidente. Hay, no obstante, algunos investigadores de accidente que tratan de buscar explicaciones sobre los hechos únicamente en las declaraciones y manifestaciones de implicados o testigos, olvidándose de todo lo que puedan observar por sí mismos. Pero el éxito de la investigación y por tanto una mayor aproximación a la realidad de los hechos, va a depender de manera importante del esmero con que se busque y se encuentre huellas y otros indicios físicos en la vía y en los posibles implicados. Esas huellas y vestigios encontrados en el lugar del accidente o en vehículos presuntamente implicados complementarán las declaraciones de testigos e implicados, podrán probar o desmentir las teorías que nos hayamos planteado sobre lo ocurrido y nos marcarán el camino a seguir en la posterior investigación.

La vía, el terreno, el lugar en el que se produce el accidente debe ser estudiado metódica y detenidamente, para ello es fundamental que los investigadores se personen en el lugar de los hechos con la mayor rapidez posible dado que, además de la atención a las víctimas y el restablecimiento de la seguridad del tráfico, el tiempo juega en contra de la permanencia de determinados elementos y signos precarios como las huellas, vestigios, posiciones de los vehículos, etc., datos que serán fundamentales para descubrir qué es los que ha ocurrido y cómo ha ocurrido, (“tiempo que corre, verdad que vuela”).

Cuando el investigador afronta la inspección ocular es importante que no confíe en la memoria, que para estos menesteres es, a todas luces, corta. Las posiciones finales de vehículos e implicados, la ubicación y localización de restos, marcas, huellas e indicios deben ser registrados adecuadamente mediante anotaciones, levantamiento de croquis y planos de campo, fotografías y, si fuera posible, mediante registro videográfico. Para las anotaciones es conveniente la utilización de formularios y modelos que recojan en distintos campos todas aquellas observaciones y mediciones que vayamos realizando. La información fundamental que es preciso registrar incluye la identificación de la situación del accidente, descripción de la carretera, estado de la vía en el momento de producirse el accidente y los resultados que hayamos observado.