5/5/07

Juzgado por conducir ebrio, sin seguro y arrollar a un agente

La Coruña
La Guardia Civil pudo capturarlo tras perseguirlo cinco kilómetros

El fiscal pide para el procesado una condena de cuatro años y medio de cárcel
Constantino L.V. será condenado a cuatro años y medio de cárcel si el juez da por cierto que este hombre de 33 años atropelló a un agente de la Guardia Civil que le dio el alto y luego se fugó. Por lo pronto, el ministerio fiscal así lo cree, de ahí que haya solicitado la pena de prisión, la prohibición de conducir durante tres años y 1.200 euros de multa. La acusación particular, ejercida por el letrado Víctor Espinosa, pidió, además, que el procesado indemnice al agente con 3.000 euros.



Lavozdegalicia.es
(Firma: Alberto Mahía | Lugar: a coruña)

Los hechos por los que será juzgado -ayer no se presentó al proceso en el Juzgado de lo Penal número tres-, se remontan al 15 de marzo del 2003. Eran las nueve de la mañana cuando Constantino circulaba con su vehículo por la carretera de Carballo, a la altura del municipio de Arteixo. Lo hacía ebrio, sin seguro y a gran velocidad, según la acusación. Agentes de la Guardia Civil que realizaban un control de radar en la zona decidieron darle el alto. Afirma el fiscal que uno de ellos se hizo ver en la cuneta, levantó su mano, la agitó, le gritó que parase. Pero Constantino no paró. Puso su coche rumbo al guardia y cree el fiscal que si no es porque el agente se lanzó a la cuneta, lo lleva por delante. Afortunadamente, lo golpeó con un lateral del vehículo, lesionándole la pierna izquierda.

Huida

El procesado continuó viaje. Ni siquiera miró atrás, según la acusación. Los agentes emprendieron entonces la persecución. Lo hicieron con la sirena y las luces puestas, muy de cerca, intentando que el conductor depusiera su actitud. Pero Constantino, según aparece reflejado en el escrito de acusación del ministerio fiscal, hizo oídos sordos. La acusación lo culpa de poner en serio peligro la vida de los peatones y conductores que se cruzaron en su camino. La desventura fue tal, que en un determinado momento de la persecución, Constantino puso su vehículo en dirección hacia el coche patrulla y cuando parecía inevitable la colisión frontal, el procesado dio un giro brusco, continuando la fuga. Hasta que, finalmente, los agentes lograron que el procesado depusiera su actitud en el lugar de Perroas, en la parroquia arteixana de Pastoriza.

Asegura el fiscal que el procesado, en cuanto puso un pie en tierra, mejoró su actitud. No puso reparo alguno en someterse a la prueba del alcoholímetro. El resultado fue esclarecedor: 0,89 miligramos de alcohol por litro de aire espirado. Le ofrecieron contrastarlo con un nuevo intento o con un análisis de sangre. Constantino dejó las cosas como estaban.