6/2/07

CLASIFICACIÓN DE LOS ACCIDENTES (1)

La primera premisa a tener en cuenta es que no existen dos accidentes que sean exactamente iguales. Teniendo en cuenta esta premisa, hay que reconocer que la interacción de la vía, el vehículo y especialmente el hombre hace que la casuística sea muy elevada y que las posibilidades de producirse el accidente también lo sea. Cuando se recurrimos a una clasificación tratamos de encontrar puntos comunes entre diversos acontecimientos que nos sirva para tener un mejor conocimiento de por que se producen y para encontrar medios para evitarlos. Esta es la razón de que en el caso de los accidentes de tráfico tratemos de encontrar esos puntos en común, esas semejanzas que nos permitan encontrar las causas de los accidentes y, consecuentemente, tratar de evitarlos. No existe una única clasificación de los accidentes, es posible hacer múltiples clasificaciones dependiendo de los criterios que tomemos en consideración. Así, podemos clasificarlos en función de su situación geográfica, teniendo en cuenta el tipo de vía en el que se produce, en accidentes urbanos, que serían los que se produzcan en una calle o vía urbana comprendida dentro del casco de población, y accidentes interurbanos, que serían los que se produzcan en vías de este tipo. Las diferencias entre accidentes atendiendo al tipo de vía suelen apuntar a un mayor número y una menor gravedad en los accidentes urbanos y a un menor número de accidentes en vías urbanas pero de una gravedad y peligrosidad mucho mayor.

Un segundo criterio de clasificación tendría en cuenta los resultados del accidente, así, podríamos considerar por una parte los accidentes mortales, cuando en el accidente se produzca el fallecimiento de una o más personas dentro del plazo de veinticuatro horas siguientes al momento en el que se produjo; accidentes con heridos, cuando se produzcan lesiones en alguno o algunos de los conductores u ocupantes de los vehículos o a los peatones y otros usuarios de las vías; accidentes de daños materiales, cuando solo se producen daños y perjuicios en la propiedad y, finalmente, accidentes mixtos, cuando en el accidente se produzcan tanto heridos como daños materiales.